jueves, 10 de mayo de 2007


LOS INICIOS DE MIRÓ


El interés de Joan Miró por las artes gráficas se debe, seguramente, a su constante búsqueda de nuevos recursos para desarrollar sus inquietudes artísticas así como su deleite por la experimentación con diversas materias. A su vez, estos medios le permitían una mayor difusión de sus obras y el acercamiento de éstas a un público más amplio. Desaparece el concepto de obra única dando paso a la multiplicidad en sus creaciones.
La incursión de Joan Miró en el campo de la obra gráfica fue posible gracias a su relación y amistad con el círculo de poetas y escritores conocidos a través de André Masson, al lado del cual Miró tenía, desde 1925, su estudio en la rue Blomet de París.
“Los poetas que Masson me presentó me interesaban mucho más que los pintores que encontré en París. Me sentía impresionado por las ideas que expresaban y especialmente por la poesía que discutían. Leía con afán durante toda la noche; principalmente poesía, en la tradición del Surmâle de Jarry...” 1. Dos años más tarde, en agosto de 1927, el poeta Paul Éluard le remite unos poemas de Lise Hirtz, gran amiga de André Breton, transmitiéndole su deseo de que fuesen ilustrados por él. En realidad, no era la primera vez que se le solicitaba una obra para ilustrar un libro. En 1927 el poeta J.V. Foix pidió a Miró que realizara un dibujo para reproducirlo en la portadilla de su libro Gertrudis editado por L’Amic de les Arts. Pero en esta nueva ocasión, Paul Éluard le sugerirá la utilización de la técnica del pochoir para este trabajo y en el mes de octubre Joan Miró ejecuta los gouaches en los que se basará para realizar los pochoirs que ilustrarán el libro Il était une petite pie de Lise Hirtz. A continuación se los enviará a André Breton. La publicación de Il était une petite pie 2 no se producirá hasta noviembre de 1928, el libro incluirá finalmente ocho pochoirs de colores. La técnica del pochoir no se considera estrictamente técnica de grabado, sin embargo pertenece a la obra gráfica del artista por su elaboración y por su concepción ya que puede decirse que Il était une petite pie es el precedente directo de las ediciones de bibliófilo. Esta, además, será la primera vez que Miró elabore unas ilustraciones pensando en los poemas que van a acompañar